Javier
Palacios
¿Pa' qué
sirve la filosofía?
(Notas
de escritorio)
- Un día me dijeron que la
filosofía no valía para nada porque es un fin en sí
misma; quizás el razonamiento sea válido en sus
términos, pero esto no tiene que llevarnos a hacerla
inútil o a dejarnos con las manos caídas y tan
contentos con nuestra gran sabiduría.
- La filosofía es un
instrumento privilegiado para analizar el mundo que nos
rodea, potenciando la actitud crítica necesaria, no
sólo para no ser manipulado, sino también para madurar
como persona.
- El sentido crítico es
imprescindible para considerarnos personas adultas
(reseñando que ser adulto es independiente de la edad).
- Hoy, más que nunca, es
necesaria la crítica como actitud constante para no caer
en la cultura de la globalización y de la manipulación.
- En nuestros días, imperando
el pensamiento único, caminamos hacia el no pensamiento.
- La filosofía, ante todo,
debe ser social, es decir, política; porque el hombre
desarrolla su vida en sociedad y la filosofía debe ser
sierva del individuo; así, la filosofía, ese
atrevimiento que es pensar con criterios propios, debe
estar fija en el suelo.
- Hay una condición previa:
vencer el egoísmo para criticar sólo con el ánimo de
encontrar la verdad, teniendo claro que la verdad no
tiene dueños y haciendo siempre efectivo el ejercicio de
la duda.
- Si la filosofía dejase de mirarse
el ombligo (occidente) el postmodernismo caería por
su propio peso.
- Atreverse a pensar es
peligroso, porque trae consecuencias molestas para el
sistema neoliberal y capitalista, libera y reafirma al
hombre.
- La filosofía academicista,
vencida al patrón, cada vez está más lejos del
compromiso político.
- Se nos quiere convencer de
que la filosofía no tiene lugar en la era de la ciencia,
sin embargo, la ciencia tiene que echar raíces en la
filosofía.
- No hay que confundir el
sentido crítico con el relativismo, ni éste con la
tolerancia.
- El problema: ¿desde dónde
esa crítica? El límite lo pone la conciencia y la
digneidad (dignidad óntica) de todo hombre, (que no
dignidad, que con frecuencia se confunde con el orgullo
y, además, la dignidad hay que ganársela, la digneidad
es innata a la condición humana) intuitivamente, se
percibe cuando sentimos la injusticia que nos lleva a
denunciar el sufrimiento del hombre.
- Si tres cuartas partes del
planeta sufren brutalmente ¿por qué no nos surge ese
sentimiento de denuncia social?. Porque nos encontramos
con el vacío de ideologías activas (por contraposición
a ideologías pasivas provenientes en su mayor parte del
postmodernismo) y no somos conscientes de esa realidad,
para nosotros no significa nada (más que empatía hay
indiferencia e ignorancia) y, además estamos vacunados
contra las utopías.
- La filosofía ha de dejar de
tener su propia jerga si quiere ser crítica, ha de
llegar a todo el mundo y especialmente al pobre y al
niño, porque en manos de aquéllos esta el presente y en
manos de éstos está el futuro.
- ¿No habrá acaso que reinventar
la filosofía?
- ¿No será que tenemos que
replantear la relación entre la filosofía y la
educación?
- Hemos de creernos capaces de
decir algo nuevo porque vivimos un momento histórico
extraordinario: nunca hubo tanto por lo que luchar y la
filosofía debe estar al lado de la situación del
hombre.
- Necesitamos salir de nuestro
estado de bienestar (para algunos pocos) que adormece las
conciencias para poder desarrollar el sentido crítico
suficiente en una ideología activa.
- Si la filosofía fuese hoy
verdaderamente tal, tendríamos a un montón de gente
luchando contra el sistema opresor del que participamos o
consentimos. Si la filosofía fuese hoy verdaderamente
tal, nuestros análisis habrían destripado muchos
ídolos en la búsqueda de la verdad y la justicia.
- El sentido crítico abona el
campo para la justicia.
- ¿De qué nos sirve la
libertad (tal y como la entiende nuestro actual
neoliberalismo y democracia), si sólo podemos ejercerla
dentro del marco que se nos ha dictado?
- La verdadera libertad se
consigue optando por la vida, por criterios, valores e
ideas propias, sin permitir que el resto decida por ti.
Para poder realizar esto hay que fomentar el análisis
desde la realidad que nos rodea.
- Si la filosofía no está en
la política, quizás debamos adoptar un concepto más
social de la política, o quizás debamos apostar por una
política apartidista en la que las iniciativas populares
tengan más peso y la libertad no se limite a elegir un
papelito para introducirlo en una urna de cristal; pero
¿quién nos dicta las opciones sobre las cuales elegir?
- Ante un planeta moribundo la
filosofía no tiene nada que decir de forma enérgica,
¿por qué?
- La filosofía se ha
encorsetado con palabras como «democracia» y no es
capaz de romper prejuicios, imposibilitando que surjan
alternativas.
- La cultura individualista,
consumista, narcisista, elitista, egoísta... que impera
en occidente, crea sociedades de individuos con esos
mismos adjetivos.
- La filosofía debe entrar en
conflicto con lo establecido ya que ésta debe ir por
delante de nuestros arcaicos esquemas.
- La función crítica de la
filosofía no debe quedarse en el plano de las ideas
(aunque no sería poco llegar ahí) sino que debe
cuestionar nuestra coherencia vital.
- Hoy el individuo tiene cada
vez más difícil lograr autonomía.
- La filosofía actual ha de
pretender ser alternativa ya que el sistema establecido
(desde lo económico hasta lo filosófico) está dando
frutos nefastos para las tres cuartas partes de la
humanidad, aunque para el otro cuarto vaya demasiado
bien.
- Partiendo de la situación
histórica, política y social de este momento, y
tratando de esclarecer las causas de dicha situación, la
alterativa es el compromiso socio-político desde la
filosofía, teniendo como medio primordial el análisis y
el sentido crítico.
- La filosofía tiene que dejar
de ser un medio para justificar cualquier comportamiento,
deseo o instinto humano, o estructura injusta, recordando
que justicia es dar a cada uno lo suyo.
- Junto al divide y vencerás,
en política nacional(ista), explicitado en movimientos
nacionalistas; nos encontramos en política internacional
con un intento de suprimir las identidades propias
haciendo sucumbir las culturas populares y sociedades
plurales bajo el poder de la cultura de la globalización
y la sociedad de mercado. Estas dos tendencias han ido
minando la filosofía pues han ido adormeciendo la
capacidad de análisis con banderas y anestesiando el
sentido crítico con modas y petrodólares (muchas veces
simplemente con el deseo, controlado desde el mercado y
la publicidad, para llegar a ello, es decir, que se está
cimentando el mundo en instintos materialistas).
- La filosofía ha de suprimir
prejuicios y no moverse entre ellos, no ha de tener
complejos si quiere recuperar su sitio en la política,
en la sociedad y en el hombre.
- El hombre libre, sin la
esclavitud del consumo, de los prejuicios, del miedo al
conflicto, del poder, del dinero... el hombre de
pensamiento libre podrá considerarse filósofo.
- La libertad por la que
apuesta la filosofía no tiene nada que ver con la que
promueve el sistema neoliberal, ya que esta libertad es
ficticia pues el mercado esclaviza al individuo.
- El hombre cuando participa de
la sociedad como ciudadano, en cualquiera de sus
vertientes, está haciendo política. Así pues, el
hombre apolítico, desde este punto de vista, es
contradictorio por definición.
- El filósofo comprometido
políticamente necesita un medio de expresión para
llegar a la ciudadanía. Además, los medios de
comunicación se han convertido en el cuarto poder junto
con el legislativo, ejecutivo y judicial, añadiendo que
aquél puede entrometerse y entremezclarse con cualquiera
de los otros tres. Por ello, el filósofo debe ser
consciente de lo que está participando, criticando su
propio medio de expresión.
- El sentido crítico se
adquiere comenzando con la autocrítica.
- El sentido crítico conlleva
ciertos riesgos, según los criterios mercantiles, que
desplazan los saberes éticos, no según la filosofía
comprometida.
- El compromiso político debe
vigilar la armonía de los cuatro poderes del Estado.
- La filosofía comprometida
socio-políticamente no tiene nacionalidad ninguna ya que
es cosmopolita (ciudadana del mundo) y patrimonio de todo
individuo.
- El postmodernismo y, en
particular, los modos de vida que derivan de él,
arrancan de raíz la posibilidad de la filosofía; así,
la crítica al neoliberalismo, al gobierno de las
multinacionales, a la sociedad de mercado, a la gestión
de los gobiernos... es casi imposible.
- El postmodernismo niega una
alternativa real al capitalismo y todo lo que éste
conlleva, así, siendo la filosofía creadora de
alternativas, ésta es negada.
- La Filosofía cada vez se
aleja más de la filosofía. Aquélla se empeña en
seguir alejada del mundo y ésta intenta echar raíces en
la tierra.
- La filosofía tiene que dejar
de ser un entretenimiento para minorías aburguesadas,
que con tantos intereses y prejuicios se queda en
especulaciones estériles.
- La filosofía está llena de
complejos, por eso no encuentra hacía dónde dirigirse.
Por ejemplo; llamarse uno mismo filósofo es condenado
como pedante y osado, cuando en realidad todos tenemos
algo de filósofos, de descubridores, de emprendedores
del saber; sin embargo no parece condenarse con la misma
dureza la filosofía «adjetivista», que tanto suele
prodigar en ámbitos académicos.
- Hoy que la economía domina
el mundo, con sus mercados de bolsa y sus
multinacionales, oprimiendo al hombre, ¿por qué la
filosofía no se dedica a ello? ¿por qué no critica y
analiza todo esto?
- Quizás estoy totalmente
equivocado y la mayoría de la gente ya ha tomado cartas
en el asunto, entonces todo lo anterior sobra; pero no la
última línea: ¡gritad más que no se os oye! y, por
favor, apostemos por una educación hacia la
construcción de personas, no de máquinas consumistas.
«¿Quién es un ciudadano?
Ciudadano es uno capaz de gobernar y de ser gobernado»
(Aristóteles).
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gárgola vacas 1998