BERGSON, Henri, La risa. Ensayo sobre la significación de lo cómico, traducción de Mª Luisa Pérez, Madrid, Alianza, 2008, 144 pp., 18 x 11 cm., ISBN 978-84-206-4928-3.

 

Esta obra, como nos dice el mismo Bergson, comprende tres artículos sobre la risa provocada por lo cómico, que el autor había ido publicando previamente en la Revue de Paris. El primero se titula “De lo cómico en general. La comicidad de las formas y la comicidad de los movimientos. Fuerza expansiva de lo cómico”. En él indaga qué es lo que caracteriza a la risa: su carácter humano, la insensibilidad que la acompaña, el hecho de que se dirige a la inteligencia, su carácter social, el hecho de ser causada por una rigidez de cosa mecánica donde uno esperaba hallar agilidad y flexibilidad. Lo cómico es inconsciente y la risa es un gesto social que castiga lo rígido en la sociedad. Automatismo, rigidez y hábito adquirido y conservado son rasgos por los que una fisonomía nos causa risa. Las actitudes, gestos y movimientos del cuerpo humano causan risa en la exacta medida en que dicho cuerpo nos hace pensar en algo simplemente mecánico. Por eso, y ésta es la tesis fundamental de Bergson, lo cómico es el automatismo instalándose en la vida e imitándola. La repetición y la semejanza nos incitan a sospechar, según Bergson, que algo mecánico se oculta tras lo viviente. Pero también es cómico todo incidente que llama nuestra atención sobre algo físico de una persona, cuando en realidad lo moral es lo importante.

En el segundo capítulo, Bergson trata de “Lo cómico de las situaciones y lo cómico de las frases”. Aquí desarrolla la tesis apuntada en el capítulo primero: “Es cómica toda combinación de ocios y de acontecimientos que nos produce, insertas una en otra, la ilusión de la vida y la sensación de una disposición mecánica”. Lo cómico es ese aspecto de la persona que la hace semejarse a una cosa, ese aspecto de los acontecimientos humanos que por su esencial rigidez imita al mecanismo puro y simple, el automatismo; en suma, el movimiento carente de vida. Expresa, por lo tanto, una imperfección individual o colectiva que exige la inmediata corrección. La risa es un gesto social que subraya y reprime una determinada distracción especial de los hombres y de los acontecimientos, y tiene una especial tarea en remediar la vanidad. Bergson presta atención a tres procedimientos que distinguen lo viviente de lo mecánico: la repetición, la inversión y la interferencia de las series, tres procedimientos orientados a conseguir la mecanización de la vida. Asimismo, estudia la estructura que vuelve cómica una frase. Una frase es cómica si al darle la vuelta sigue ofreciendo un sentido, o si expresa indiferentemente dos sistemas de ideas enteramente independientes, o también si se la obtuvo transponiendo una idea a otro tono que no es el suyo. Finalmente, Bergson analiza “La comicidad del carácter”. Sólo puede comenzar la comedia allí donde deja de conmovernos la persona del otro, porque lo cómico se dirige a la inteligencia pura. “No ha de conmoverme, ésta es la única condición realmente necesaria, aunque seguramente no será suficiente”, dice Bergson. Si juntamos a un personaje insociable con un espectador insensible, más el automatismo, tenemos las condiciones esenciales de lo risible. Pero además, en esta última parte, Bergson hace unas reflexiones fenomenológicas sobre el arte bien interesantes, especialmente al establecer la relación de las artes con los estados de ánimo, y la relación de la risa con el juego y con la relajación del razonamiento, así como el carácter corrector de la risa. A la altura de las investigaciones sobre el tema que hay hoy, la teoría mecánica de Bergson aún sigue siendo una referencia obligada.

 

Sixto J. Castro