CARROLL, Noël (ed.), Theories of Art Today, Madison, Wisconsin, The University of Wisconsin Press, 2000, 268 pp., 22,8 x 15,2 cm., ISBN 0-299-16354-7.

 

Sorprende el elenco de colaboradores que intervienen en esta obra: Nöel Carroll, Berys Gaut, Robert Stecker, George Dickie, Joseph Margolis, Arthur C. Danto, James C. Anderson, George W. S. Bailey, Stephen Davis, Denis Dutton, Marcia Mueler Eaton y Peg Zeglin Brand. Entre ellos están muchos de los más eximios representantes de la estética angloamericana de la actualidad. Como señala Carroll en su espléndida introducción al volumen, el intento de definir el arte ha sido uno de los grandes retos de la estética del siglo XX, que se ha movido por derroteros bien diversos. Los artículos que conforman esta obra tratan de examinar la cuestión de la definibilidad del arte, cada uno desde su punto de vista particular, que, una vez leído el libro, da lugar a un interesantísimo diálogo de algunas de las figuras más señeras de la estética contemporánea. El artículo de Berys Gaut, "Arte como concepto-racimo", se estudia el arte como un concepto en el que hay propiedades cuya instanciación por un objeto se considera un asunto de necesidad conceptual para que éste caiga bajo el concepto de arte, pero no se trata de condiciones necesarias que en conjunto sean suficientes, es decir, no hay condiciones individualmente necesarias y en conjunto suficientes, sino que hay condiciones que son disjuntamente necesarias. En su admirable artículo, Gaut da una lista de criterios abierta a la crítica. Robert Stecker, en "¿Es razonable intentar definir el arte?" sostiene que hay un consenso acerca de los elementos que han de ser incluidos en una definición adecuada de arte, a la que aún no se ha llegado de modo satisfactorio, pero ello no significa que no sea razonable intentar definir el arte, aun cuando sea posible que haya más de una definición adecuada del arte. En su artículo "Conceptos estéticos del arte", James C. Anderson propone un acercamiento al arte desde una definición cuya clave está en la apreciación estética. En "La teoría institucional del arte", George Dickie revisa las diferentes fases de su teoría institucional, tratando de corregir lo que considera interpretaciones erróneas de la misma. Joseph Margolis, en "La ontología pervertida de las obras de arte" sostiene que las obras de arte son entidades culturalmente emergentes que son identificadas e individuadas en el curso de la tendencia histórica de nuestras actividades interpretativas en marcha. En "Arte y significado", Arthur C. Danto defiende su teoría de que algo es una obra de arte si es acerca de algo y encarna su significado contra las objeciones que se le han hecho. Marcia Muelder Eaton, en "Una definición sostenible del arte", retoma su definición de obra de arte como un artefacto que es tratado de manera que la información concerniente a la historia de su producción dirige la atención del receptor a las propiedades que son dignas de atención, y trata de revisarla y de actualizarla. George Bailey en "Arte: ¿Vida tras la muerte?" sostiene que una obra de arte es el centro de ciertos derechos y responsabilidades que evolucionan en el contexto de las prácticas sociales. Peg Zeglin Brand sostiene en "Omisiones notorias en las teorías del arte tradicionales" que esas teorías pueden perpetuar los prejuicios tradicionales contra el arte de las mujeres y de las personas de color, proponiendo una teoría feminista del arte que busca democratizar el mundo del arte. Stephen Davies en "Arte no occidental y definición del arte" caracteriza este tipo de arte y aboga por una estética transcultural. Dennis Dutton, en su artículo "Pero ellos no tienen nuestro concepto de arte" sostiene que frecuentemente, cuando se alude a eso, está implícita una definición muy específica y circunscrita especificada como "nuestra". Además sostiene que las diversas prácticas artísticas pueden relacionarse analógica y homológicamente. El libro se cierra con una bibliografía de Jinhee Choi, una lista de los colaboradores y un índice analítico. El trabajo de compilación de Carroll es extremadamente importante, dada la calidad de las contribuciones y las aportaciones que la obra contiene, en la medida en que los contribuidores tratan de afinar al máximo sus posiciones, sabiendo que entre ellos mismos hay una discrepancias. Una obra de lo más apetecible.

Sixto J. Castro