IRWIN, William, CONARD, Mark T. & SKOBLE, Aeon J., The Simpsons and Philosophy, Chicago and La Salle, Illinois, Open Court, 2001, 303 pp., 22,8 x 15,2 cm., ISBN 0-8126-9433-3.

 

Casi 300 episodios y varias temporadas en las televisiones de buena parte del mundo avalan esta serie, definida por Time como la mejor del siglo XX, que cuenta en su haber con algunos de los mejores guionistas de la televisión actual. Los editores de este libro han tenido la buena idea de hacer una reflexión filosófica sobre la serie, pues su enorme difusión, unida a la inteligencia de su estructura y diálogos, hace que pueda utilizarse como un recurso para reflexionar sobre diferentes cuestiones filosóficas accesibles a una audiencia general.

La obra consta de 18 colaboraciones, divididas en cuatro partes: "Los personajes", "Temas simpsonianos", "Yo no lo hice: La ética y Los Simpsons" y "Los Simpsons y los filósofos". El capítulo 1, "Homer y Aristóteles", explora la ética de este último para analizar el carácter de Homer, que no es un virtuoso, aristotélicamente hablando, sino un individuo, admirable en muchos sentidos, que desarrolla muchos de los tipos aristotélicos según las circunstancias. El capítulo 2, "Lisa y el antiintelectualismo americano" se sirve de este personaje, la intelectual de la familia, para mostrar la relación conflictiva que los estadounidenses mantienen con los intelectuales. En el 3, "¿Por qué Maggie importa?: sonidos del silencio, este y oeste", con citas de Sartre, Wittgenstein, Heidegger y el pensamiento oriental, se reflexiona sobre la importancia del silencio. El 4, "La motivación moral de Marge", muestra a la madre de la familia como una persona que se deja guiar aristotélicamente por su razón para resolver los conflictos morales, definiéndola como una "aristotélica con sabor cristiano". El 5, "Así hablaba Bart: sobre Nietzsche y las virtudes de ser malo", equipara a Lisa con Sócrates (en la interpretación nietzscheana del socratismo), pero no a Bart con el superhombre, sino con la representación del mundo post-nietzscheano, nihilista, sin las virtudes del superhombre, presentando a Bart como el ejemplo de aquello contra lo que Nietzsche nos advertía. Realmente es fantástica la frescura y la profundidad con la que se retrata filosóficamente a los personajes.

La segunda parte empieza en el capítulo 6, "Los Simpsons y la alusión: "El peor ensayo nunca escrito", donde se analiza el papel estético de la alusión y sus efectos y se da una lista de la películas, series y autores aludidos en la serie, con vistas a mostrar el trasfondo intelectual de la misma. El 7, "Parodia popular: Los Simpsons se encuentran las películas policiacas", en continuidad con el capítulo anterior y centrando su análisis en el procedimiento paródico, examina el episodio Bart el asesino, parodia y homenaje al cine de crímenes, que nos lleva a considerar en general los Simpsons como una parodia y un homenaje al género del sit-com familiar. El 8, "Los Simpsons, hiper-ironía y el significado de la vida", revisa el papel de las citas y de la hiper-ironía. El 9, "Política sexual simpsoniana", muestra cómo en la serie se muestra una política sexual conservadora, dada la mayoría de población masculina en Springfield, el hecho de que la mayoría de los capítulos se centren en Bart y Homer, y la caracterización de Marge (madre y esposa sin trabajo) y Lisa.

La tercera parte: "Yo no lo hice: Ética y Los Simpsons" comienza en el capítulo 10, "El mundo moral de la familia Simpsons: una perspectiva kantiana", donde analiza el conflicto entre deseo y deber en la familia; el 11, "Los Simpsons: Política atomista y la familia nuclear", muestra cómo la serie celebra la familia nuclear como institución; el 12, "La hipocresía de Springfield", sostiene que los Simpsons es una suerte de literatura existencialista, en la que se presenta la crisis moral de nuestra época, especialmente en lo referido a la hipocresía, contraponiendo ejemplos literarios con otros de la serie; el 13, "Disfrutar lo así llamado ‘crema helada': Mr. Burns, Satan y la felicidad", desarrolla la tesis de que la felicidad descansa en una particular manera de mirar el mundo, en términos de simbolización; el 14, "Hey-diddily-ho, neighboreenos: Ned Flanders y el amor del buen vecino", examina hasta qué punto la máxima "ama a tu prójimo" es consistente con la tolerancia de la creencias y prácticas del prójimo cuando uno cree que las mismas pueden acarrearle el sufrimiento eterno, es decir, desde el punto de vista de la autonomía kantiana, ¿justifica el fin los medios?; el 15, "La función de la ficción: el valor heurístico de Homer" muestra cómo los Simpsons se pregunta si el arte puede educar, fundamentándose en Martha Nussbaum para defender que sí, especialmente en el ámbito moral, del cual los Simpsons puede ser una buena guía, en la medida en que retrata aspectos de nosotros mismos que difícilmente reconoceríamos fuera del territorio de la ficción.

La cuarta parte, "los Simpsons y los filósofos" comienza en el capítulo 16, "Un marxista (Karl, no Groucho) en Springfield", donde se arguye que, en términos marxistas, los Simpsons puede distanciarnos temporalmente de la ideología capitalista, en la medida en que la refleja satíricamente, y nos permite reírnos inteligentemente de las incongruencias que caracterizan la misma, revelando sus límites y contradicciones, aunque no aspire, ni mucho menos, a la transformación marxista de la sociedad.; el 17, "‘Y el resto se escribe a sí mismo’: Roland Barthes ve los Simpsons": examina el texto que es los Simpsons desde un punto de vista semiótico, centrándose en el análisis de un capítulo concreto desde este punto de vista, y considera los Simpsons como un texto rico en connotaciones, postmoderno, autorreferencial, satírico, un texto escribible, en el sentido barthesiano. Finalmente, el 18, " A qué llama Bart pensar", muestra cómo Bart personifica el rechazo del psicologismo de Frege y Husserl. La obra termina con una lista de los episodios emitidos desde 1989 hasta 2001, una antología de pensadores en los que el libro se basa y la lista (con mucho humor) de los colaboradores.

Hay que señalar que, en esta obra, realmente divertido y filosóficamente bien fundada, todos los colaboradores muestran un enorme conocimiento de los capítulos de la serie, con constantes citas y alusiones a la misma.

Los editores nos prometen "Matrix and Philosophy" y desde aquí les envío un consejo. Hagan pronto "Friends and Philosophy", donde están presentes, por lo bajo y entre chistes, las teorías de Foucault en su Microfísica del Poder y las de Popper en "La Lógica de la Investigación científica", por citar sólo dos ejemplos.

 

Sixto J. Castro