KEMAL, Salim, GASKELL, Ivan & CONWAY, Daniel W. (eds.), Nietzsche, Philosophy and the Arts, Cambridge Studies in Philosophy and the Arts, Cambridge, Cambridge University Press, 2002, 351 pp., 23 x 15 cm., ISBN 0-521-52272-2 (pbk.), £22.95 (US$33.00).

 

El presente volumen contiene un total de 13 contribuciones que reflexionan en torno a la relación entre filosofía y arte en Nietzsche, de quien es conocida la afirmación de que sólo como fenómeno estético pueden justificarse la existencia y el mundo. Tras Nietzsche nada ha sido igual en el ámbito de la estética. Su influjo ha sido enorme. El Nacimiento de la Tragedia ha sido una de las obras más comentadas de este autor por los estetas, pero no es, ni mucho menos la única. La obra de Nietzsche está atravesada de estética e imbuida por la afirmación del poder transformador del arte. Algunos de los ensayos contenidos en este volumen están destinados a mostrar cómo las ramificaciones sociales y políticas del arte están presentes en Nietzsche desde el principio. El primer artículo, de Ernst Behler, "La concepción de Nietzsche de la ironía" examina esa cuestión como la más cercana aproximación que la modernidad tiene al arte trágico de la antigüedad griega, fundamentándola en la filosofía del lenguaje de Nietzsche, y marcando diferencias con el concepto de ironía sostenido por románticos e idealistas. Martha C. Nussbaum, en "La transfiguración de la intoxicación: Nietzsche, Schopenhauer y Dioniso", examina las contribuciones nietzscheanas al concepto de tragedia, partiendo de las relaciones de éste con Schopenhauer: el héroe trágico, el aprendizaje trágico por parte del espectador y cómo la intoxicación de la pasión transfigura el yo. Adrian del Caro, en "La autotransformación nietzscheana y la transformación de lo dionisíaco", examina la transformación de Dioniso de una deidad artística en un dios filósofo sobreviviente en el mundo de los dioses desaparecidos. Randall Havas en "Socratismo y la cuestión de la justificación estética" examina el ataque nietzscheano a la necesidad de justificaciones discursivas al estilo de Sócrates, ataque sobre el cual hay que entender su tesis de la justificación estética. Aaron Ridley, en "¿Cuál es el significado de los ideales estéticos?", investiga en la Genealogía de la Moral la estética " no oficial" allí contenida, a pesar de la aparente marginalización del arte en esta obra. Stephen Bann, en "La escisión de la conciencia histórica", se centra en el problema de la representación en la tradición del romanticismo francés. Timothy W. Hiles, en "el Friso de Beethoven de Gustav Klimt, Verdad y el Nacimiento de la Tragedia" analiza la influencia de Nietzsche en el arte contemporáneo, concretamente en esa obra de Klimt, donde se traslucen las propiedades transformadoras del arte, así como la visión nietzscheana de la decadencia de la humanidad, aplicada a la Viena del fin de siècle.. John Carvalho, en "Improvisaciones, sobre Nietzsche, sobre el Jazz", muestra, en un sugerente artículo, que la filosofía de Nietzsche enfatiza la música, y aplica claves nietzscheanas particularmente a la improvisación del jazz moderno, frente a lo que pensaba Adorno. Fiona Jenkins, en "Identidad performativa. Nietzsche en torno a la fuerza del arte y el lenguaje", sostiene que la respuesta estética a la existencia sólo es posible a condición de perder la autoposesión, en un éxtasis y una intoxicación dionisíacos. En "Dioniso perdido y hallado: géneros literarios en el pensamiento político de Nietzsche y Lukács", Henry Staten estudia la "tiranofilia" de Nietzsche, invocada por algunos, frente a su posible interpretación en términos de liberación, confrontándolo con Lucáks y haciendo uso del género de la novela. En "La política de Nietzsche del genio estético", Salim Kemal propone que el trabajo último de Nietzsche apoya un relato de la "necesidad estética de belleza" que puede unir el poder y el genio –concepto que examina en detalle– con la justicia. Daniel W. Conway, en "Trabajos de amor perdidos: el Versucherkunst del filósofo", investiga el papel político y estético que juega el filósofo en la obra de Nietzsche, que se crea a sí mismo como obra de arte de incomparable belleza. Claudia Crawford, en "Las artes dionisíacas de Nietzsche: danza, canción y silencio", sostiene, a través del análisis de la danza y el canto en todos sus sentidos nietzscheanos, que el pensamiento de éste refleja su deseo de alzar el velo apolíneo de la conciencia para transformar a sus lectores en superhombres saludables que disfrutan, típicamente asociados con la adoración de Dioniso.

Los artículos se complementan muy bien, y nos procuran una visión muy completa de la filosofía nietzscheana de las artes, mostrando cómo la reflexión estética recorre transversalmente toda la obra de Nietzsche.

 

Sixto J. Castro