MAHAYNI, Ziad (Hrsg.), Neue Ästhetik. Das Atmosphärische und die Kunst, München, Wilhelm Kink, 2002, 232 pp., 23 x 15,5 cm., ISBN 3-7705-3639-8.

 

Las obras de arte de los modernos ya no pueden entenderse como una reproducción de la realidad, sino como una producción original de algo, que se podría describir como Atmósfera, en el sentido de la Nueva Estética. Este concepto de atmósfera ya está en el concepto benjaminiano del aura de las obras de arte. Para Schmitz las atmósferas son estados de ánimo independientes, prolongados espacialmente, que envuelven y conmueven activamente a los hombres en su entorno correspondiente, uniendo al sujeto y al objeto en un estado predicotómico, desde el cual poco a poco el yo y la cosa dada concreta cristalizan. Se trata de un principio fenomenológico. En la base de esta idea está Gernot Böhme, quien amplia la concepción de las atmósferas por medio del "éxtasis de la cosa", su "salir de sí (Aus-sich-Heraustreten), como la clave de la Nueva Estética. Por medio del reconocimiento de lo extático del ente se pone a la estética, a la nueva estética, la tarea de tematizar de nuevo la percepción sensible.

Consecuencia de esto es que se interpretan todas las actividades que están ocupadas con la producción de atmósferas como trabajo estético, las propias de los trabajadores estéticos, que incluyen a los artistas, pero no sólo, pues los límites entre arte puro y aplicado, entre arte y publicidad y entre arte y comercio hace tiempo se difuminaron. El potencial crítico de la nueva estética está sobre todo en la relación con el con la producción y la experiencia de la atmósfera, en dejar ser consciente para poder acercarse a la sutil atmósfera puesta en escena de la vida cotidiana

Desde esta perspectiva, Hartmut Böhme interpreta los trabajos del artista Anselmo Fox, que pone el cuerpo y las experiencias corporales, como la cavidad bucal, en el centro de su producción e incluso muestra una mezcla curiosa de asco y atracción. Dieter Mersch muestra, mediante las "antropometrías" de Yves Klein, en las que los cuerpos se transforman en pincel, cuán ampliamente está desarrollada la emancipación del arte de los (post) modernos. Las imágenes se producen a sí mismas y dejan una huella del instante, no copian ya nada objetual, sino que estetizan la temporalidad por medio de la diferencia. Christoph Rehmann-Sutter analiza la obra de la suiza Beatrix Sitter.Liver "Sin título 1995" Sus pinturas no son copias de la naturaleza, sino con y a través de la naturaleza. El arte surge aquí de una técnica de alianza entre en hombre y la naturaleza para fundirse en una unidad. Ziad Mahayni interpreta la serie de cuadros de la "Catedral de Rouen" de Monet como un intento de retener lo atmosférico en el flujo del tiempo. Lo fugitivo e inmaterial, la atmósfera, se hace por medio de lo real y eterno, la catedral, que de este modo se confirma como "motivo aparente", para traer la representación. Kai Buchholz muestra en el ejemplo de "Villa in Rosen" de Hans Christiansen cómo ya en el modernismo la separación entre arte pura y aplicada se superó en favor de la producción de atmósferas de vivienda y vitales. Ute Gahlings interpreta el cuadro "Mi nana y yo o Yo mamando" de Frida Kahlo como una tematización de la corporalidad femenina. La inclinación sacral de la atmósfera que rodea las curiosas figuras elaboradas de la nana y de la niña (Frida misma), deja reconocer a la nana ante el fondo de la pintura cristiana de iconos como un icono negativo. Alex Müller interpreta bajo la inclusión de las categorías zen-budistas el videotrabajo "The reflecting Pool" de Bill Viola y muestra al mismo tiempo cómo éste intenta superar la dicotomía cartesiana sujeto-objeto. Eva Schürmann tematiza por medio del cuadro "Tentative de l’impossible" de René Magritte el intento paradójico del rebasamiento del arte y la vida. El deseo por la creación de una mujer ideal viviente con medios artísticos pone al mismo tiempo la pregunta por la relación entre estética y ética. Hermann Schmitz interpreta en el ejemplo de la escultura romana "cabeza de Brutus" la percepción de la obra de arte como comunicación corporal. Gregor Schiemann analiza los fotoproyectos "Second View", por los cuales pueden unirse las reflexiones estéticas con las ecológicas. Jens Soentgen interpreta la bandera brasileña como obra de arte fenomenológica y hermenéuticamente, mostrando cómo puede ser tanto símbolo político como concepto filosófico. Michael Hauskeller se centra en una obra de Jeff Koons, en la cual un cartel publicitario se reimprime en aceite y se comercializa como obra de arte (I could go for something Gordon’s), y defiende la tesis de que el arte es "alivio de la acción" y permite un aprendizaje de la relación con las atmósferas. August Nitschke pone la atención en un aguafuerte de Eduardo Chillida, "Itsasoratu II", en el cual se hace visible una fractura y un cambio en la creación de Chillida. La obra de arte se interpreta no sólo dialógicamente como un efecto de cambio del cuerpo y el espacio; Nitschke reconoce además un "modelo temporal del diálogo" que diferencia la obra de Chillida de la de otros artistas modernos. Michael Bockemühl investiga por medio de cuatro obras de arte (Piero della Francesca: "La flagelación de Cristo", Caspar David Friedrich: "Paisaje bohemio", Paul Klee: "Flussbaulandschaft", Mark Rothko: "Sin título") la producción de diferentes experiencias espaciales atmosféricas. La percepción de atmósferas se entiende así como "percepción estética" y como escuela para la percepción en general.

Sixto J. Castro