BURWICK, Frederick, Mimesis and its Romantic Reflections, University Park, Pennsylvania, The Pennsylvania State University Press, 2001, 203 pp., 23,5 x 15,5 cm., ISBN 0-271-02037-7.

 

El concepto de mímesis en el arte es antiguo, se remonta a la época griega, y sin embargo, en el ámbito romántico adquiere un nuevo significado. La autoconciencia, con su atención a la aprehensión subjetiva de la realidad externa, implica una preocupación con la representación del proceso interno de percepción y una sospecha respecto a la mímesis que favorece lo exterior y lo material. Eso está claro en la obra de Schelling y Coleridge. Los tres primeros capítulos de esta obra presentan conceptos fundacionales en la comprensión y aplicación de la mímesis durante el período romántico. Así en "El arte por el arte", se analiza el influjo de este concepto en Schelling, quien se apropia de la idea kantiana de desinterés para garantizar al arte la reconciliación entre sujeto y objeto, y su influjo en Coleridge y Wordsworth; en "Mímesis y el Idem et Alter", tras estudiar el concepto de mímesis en Platón y Aristóteles, se exponen esos conceptos de identidad en la diferencia tal como son elaborados por Schleiermacher, Hegel y, posteriormente por Coleridge y De Quincey, para quienes la única afirmación posible que se puede hacer respecto a la imitación artística es que el arte sólo puede recobrar, idem in alio, las imágenes fantasmas de la percepción, memoria e imaginación; en "Mímesis de la mente" se estudia el concepto de Schelling y Coleridge de la palingenesis de la mente como arte, y se examina la famosa distinción de Coleridge entre copia (replicación mecánica) e imitación (exposición del proceso mental de aprehensión). Los tres siguientes estudian uno de los grandes temas de la autorreflexividad por medio de la cual el proceso mimético se convierte en el mismo objeto de la obra literaria. Así, en "Mímesis, Ekphrasis, crisis" se analiza cómo el objeto de la mímesis puede ser un proceso mimético él mismo. Burwick lo explica diciendo que "si el arte es producto de la mímesis, entonces un poema acerca de una pintura o una escultura es mímesis de mímesis", centrándose en el uso de De Quincey del término ekphrasis (término que alude a este modo autorreflexivo de representar un artefacto de las artes visuales en las artes verbales); "Reflexiones en el espejo" examina cómo los poetas crean la metáfora del espejo para detallar las capacidades reflexivas de la mente al describir las reflexiones de la misma como aconteciendo en una superficie en la que se reflejan los acontecimientos narrativos. Una de las características de la poesía romántica es la naturaleza tentativa de la representación y la inestabilidad de las imágenes (hay que señalar que en la página 159 aparecen unas "Meniñas" de Velázquez). Finalmente, en "Mímesis y el cuento dos veces contado" se estudia ese fenómeno que permite al autor crear una estructura narrativa bifurcada en la que el relato de una historia proporciona una crítica a otra. Mientras que otros modos de narrativa necesariamente confían en una realidad fuera de la novela miméticamente reflejada en la narración, el cuento dos veces contado se refleja a sí mismo. En realidad, en todos los capítulos se abordan, de un modo u otro, todos los temas que han aparecido, mostrando, en suma, cómo la mímesis es un concepto fundamental de la estética romántica. El libro está ilustrado con muchos ejemplos literarios que favorecen la comprensión de un texto muy recomendable por su originalidad y rigor. Debemos, asimismo, felicitar a la editorial por su espléndido trabajo de edición, que, desde el punto de vista estético, es impecable y atractivo.

 

Sixto J. Castro