SEPP, Han Rainer, EMBREE, Lester (eds.), Handbook of phenomenological aesthetics, Dordrecht-Heidelberg-London-New York, Springer, 2010, 383 pp., ISBN 978-90-481-2470-1.

 

Hay varias causas que determinan el rápido ascenso de la estética fenomenológica: el papel que la intuición desempeña en estética y en fenomenología, el carácter estético del mundo de la vida, etc. Bien es cierto que Husserl no creó una estética fenomenológica, pero muchos de sus estudiantes se dirigieron inmediatamente a este campo.

La presente obra no es una enciclopedia, sino que trata de cubrir los desarrollos fundamentales de la fenomenología al respecto en el pasado e indicar nuevos resultados. Se tratan, a modo de diccionario, personajes fundamentales (Geiger, Ingarden, Sartre, Merleau-Ponty, Dufrenne), otra serie de autores que, aunque no se han centrado en la estética, han hecho contribuciones significativas (Beauvoir, Derrida, Fink, etc.) y otros autores aún vivos (Maldiney, Marion, Richir, Schmitz), todos ellos bastante brevemente. Hay otras figuras a las que no se dedican entradas separadas, sino que se incluyen bajo determinados epígrafes. Junto a estas entradas hay temas básicos (experiencia estética, creatividad, obra de arte, imaginación, belleza, empatía, sentidos secundarios) y otros temas contemporáneos (realidad virtual, ecología, género, moda). Se dedican entradas también a las distintas artes. Algunos artículos, además de la historia, critican el mismo concepto que exponen (el dedicado a la belleza, por ejemplo).

Cada artículo, no demasiado largo (en torno a 7 pp., aunque hay algunos más breves), se cierra con una bibliografía básica. Es cierto que en ocasiones los artículos se solapan en algunos temas, pero eso no significa repetición, sino más bien diversas lecturas de temáticas comunes, lo cual es enriquecedor.

Antes de introducir los epígrafes, el editor nos presenta un panorama del desarrollo histórico de la estética fenomenológica, desde los mismos seguidores de Husserl, como es el caso de Theodor Lipps o Moritz Geiger y de su expansión por el mundo, al tiempo que hace una breve presentación de los temas que se pueden desarrollar en la estética fenomenológica. El libro se cierra con una bibliografía recomendada y un breve elenco bibliográfico de los autores y un índice onomástico.

El resultado general de la obra, como introducción a la temática, es excelente, incluso para el avezado en el tema, porque la estructura en entradas diversas ayuda a acercarse a algún aspecto o autor quizá no del todo conocido. Algunos artículos son francamente buenos y suponen un enorme conocimiento por parte de los especialistas, que sintetizan en pocas páginas lo que se percibe que es un conocimiento bien sedimentado. De la lectura de este manual se desprende que la fenomenología tiene mucho que aportar aún a la estética, aunque no sea dividiéndose en nuevas “ontologías regionales”, sino ofreciendo el mismo método fenomenológico, tan fecundo para analizar arte y belleza, realidades esencialmente fenomenológicas.

Parece que hay un error en la entrada “Hans-Georg Gadamer”, donde el traductor (o quizá el autor) equiparan “presence-at-hand” con Vorhandenheit (debería ser “. En la entrada “Dietrich von Hildebrand” se habla de que este autor, cuando estaba “in his mid-1980s”, cuando se quiere decir, obviamente, que pasaba de los 80 años. Hay varios ibid. en la entrada de F. Kaufmann, en la p. 177, columna derecha, que, por la paginación, no pueden remitir a la obra a la que supuestamente aluden.

 

Sixto J. Castro