SMITH, Paul & WILDE, Carolyn (eds.), A Companion to Art Theory, Oxford, Blackwell, 2002, 529 pp, 25,2 x 17,3 cm., ISBN 0-631-20762-7.

 

Esta obra no trata de debatir filosóficamente acerca de la naturaleza del arte, ni hacer unas sociología o una psicología de la misma, sino mostrar algunos de los temas principales de la teoría occidental del arte, como constitutivos de una tradición. El libro, como se nos dice en el prefacio, fue concebido como un complemento a la antología Art in Theory publicada por Blackwell, aunque abarca un espectro temporal más amplio que aquélla y considera aspectos menos conocidos de la teoría del arte que pueden llenar las lagunas de su obra madre, omitiendo algunos asuntos representados en otros Companions publicados por Blackwell.

La obra está organizada cronológicamente. La parte I: "Tradición y la Academia" abarca, haciendo una introducción en Alberti, desde el concepto clásico de mímesis y la teoría del arte medieval y neoplatónica, el problema de la tactilidad y las teorías de Leonardo, hasta las teorías académicas desarrolladas a lo largo de diversos siglos, terminado con el concepto de lo "pintoresco", con lo que nos quedamos a las puertas del nacimiento de la estética como disciplina autónoma. Es la temática de la parte II, "En torno al modernismo", que comienza por Kant y Hegel, siguiendo con el influjo hegeliano en Gombrich y finaliza con los readymades de Duchamp, pasando por el impacto del romanticismo alemán en la estética francesa, el problema de la expresión, las lecturas de las autoconcepciones de los artistas, las tesis de Nietzsche y la idea de vanguardia, además del problema de la intención en el arte moderno. La parte III, "Teoría crítica y postmodernidad" abarca desde el marxismo, Benjamin, Bakhtin, Peirce y la semiótica, el arte conceptual, Barthes, Foucault, Derrida, Lyotard, Deleuze, hasta la teoría feminista del arte. Finalmente, la parte IV, "Interpretación y la institución del arte" aborda diversos temas, desde la hermenéutica a la teoría de la recepción, la crítica, sin olvidar, claro está, la teoría institucional del arte, el papel de Gombrich o la figura de Merleau-Ponty. Poco más podemos hacer que enunciar la temática del libro. Únicamente podemos decir que es una magnífica obra de consulta, dado el amplio espectro de aspectos que cubre la misma. Los distintos ensayos tienen diversas intenciones: confrontar teorías, ver el poder de una teoría para explicar el caso concreto de una obra de arte particular, etc., partiendo de la tesis de que ninguna teoría es intocable, hasta el punto de que algún colaborador se plantea si puede haber una teoría del arte. En todo caso, la ausencia de una gran teoría del tipo rechazado por los postmodernos no implica que la reflexión teórica sobre el arte no sea ya posible. Más bien, es inevitable.

Todos los artículos terminan con una bibliografía fundamental y otra complementaria, de suma utilidad para abordar los diversos temas ulteriormente.

 

Sixto J. Castro